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Iréne Némirovsky, un viaje del exilio al reencuentro

abril 13, 2013

La realización de este proyecto ha sido una de las experiencias más interesantes que he llevado a cabo en mi carrera docente. Ha sido realizado íntegramente por mis alumnos de Ámbito Social de 2º curso de PCPI. Un grupo de estudiantes que abandonaron en su día la Educación Secundaria Obligatoria y que retomaron sus estudios en esta escuela de segunda oportunidad, como yo les comento, en la que se encuentran actualmente. Sin embargo, sus motivaciones, intereses, comportamiento y rendimiento distaba mucho de ser el adecuado, como ellos mismos han reconocido en varias ocasiones. De hecho, los resultados de la primera evaluación fueron muy negativos en diferentes materias.

Sin embargo, cuando en nuestro ámbito habíamos trabajado mediante proyectos (#pbl), su predisposición a aprender había sido mucho mayor. Como consecuencia, intenté diseñar un proyecto de trabajo para el segundo trimestre que pudiera brindarles la oportunidad de demostrarse a sí mismos y a los demás lo que eran capaces de hacer. Lo mucho que valían. En este contexto descubrí el proyecto colaborativo El barco del exilio, una maravillosa propuesta de educación expandida y currículo abierto que está implicando a docentes de diferentes niveles, regiones y países en torno a la idea del exilio literario e histórico. Decidí embarcar a estos chavales en una aventura en torno a la figura de la genial escritora francesa Irène Némirovsky, cuya obra resumía perfectamente diferentes exilios vividos en el siglo XX tanto por motivos políticos como étnicos.

Nube de palabras Irene Nemirovsky

Ha sido una experiencia tremendamente difícil para mí. Mentiría si dijera lo contrario. No ha sido sencillo motivarlos, guiar su trabajo o mantener el clima de disciplina necesario en el aula. Ha habido días en que la ilusión puesta por el profesor en este asunto, ha volado por los aires. Pero, consciente de que las dificultades tarde o temprano iban a aparecer, intenté mantener la calma. Por muy complicado que a veces parezca, un profesor nunca se puede permitir el lujo de perder la ilusión. Y efectivamente, hubo sesiones de trabajo auténticamente ilusionantes, donde el ritmo de trabajo fluía convenientemente, momentos de profunda alegría y satisfacción personal. Creo que ellos se sienten muy orgullosos de la tarea que han realizado. Independientemente de su calidad, han sido capaces de resolver el problema inicial que les planteé, de poner en marcha todas sus capacidades para generar un producto que en mi opinión, ha estado a la altura de sus ambiciosos objetivos iniciales. Han leído. ¡Han leído! Han recitado, han investigado, han desarrollado su creatividad y han mejorado sus habilidades digitales.

Si queréis ver los materiales que han elaborado, pinchad en el enlace de la imagen que conduce al sitio web o wiki que han  desarrollado a partir de la figura de Irène Némirovsky.

Wiki sobre Irene Nemirovsky

A mí, este proyecto siempre me servirá para recordar que la inmensa mayoría de nuestros alumnos, por muy desmotivados por aprender o disruptivos que parezcan, encierran un talento insustituible capaz de realizar cosas maravillosas.

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2 comentarios
  1. Enhorabuena, Víctor. Es un ejemplo de cómo valorar al alumnado es lo mejor que puede hacer un docente. Gracias

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