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La taxonomía de Bloom: aplicación a la didáctica de las Ciencias Sociales

mayo 4, 2016

La taxonomía de Bloom tiene su origen en 1948, tras la finalización de la Convención de la Asociación Norteamericana de Pedagogía, celebrada en Boston. En el marco de este encuentro se planteó la utilidad de sistematizar una clasificación priorizada de las destrezas trabajadas con el alumnado con el fin de fomentar la colaboración entre el profesorado y el intercambio de materiales y propuestas didácticas y procedimientos de evaluación. Este proceso fue protagonizado por Benjamin Bloom, Doctor en Educación de la Universidad de Chicago, y culminado en 1956. La taxonomía propuesta por Bloom ha sido revisada por diferentes autores. Aquí destacamos la revisión realizada por dos de sus discípulos, Lorin Anderson y David R. Krathwohl, en 2001. La taxonomía revisada de Bloom implica, por tanto, una ordenación jerarquizada de categorías de destrezas y habilidades, que desde un orden inferior de pensamiento a un orden superior, se resumen en una serie de procesos concretados en verbos: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar, crear.

Taxonomía de Bloom revisada

Diagrama de Wilson. Imagen de Eduteka, CC by nc sa

La aplicación de la taxonomía revisada de Bloom resulta muy útil para diseñar tareas integradas y secuencias didácticas competenciales. La siguiente infografía incluye una gran cantidad de verbos asociados a cada una de las categorías de la taxonomía de Bloom, lo que puede facilitar su aplicación curricular.

Taxonomía de Bloom revisada con verbos.

Taxonomía de Bloom revisada con verbos.

El propósito de este artículo es proponer un esquema de aplicación de esta taxonomía que sea práctico para la didáctica de las Ciencias Sociales.

Recordar

El proceso de retención de datos que implica la memorización de contenidos, es la primera fase que nuestros alumnos deben atravesar necesariamente para lograr un aprendizaje significativo. El proceso de memorización resulta insustituible en el proceso de enseñanza y es la base para construir un pensamiento de orden superior. En el contexto educativo actual, es necesario que la información proporcionada por el profesor se transmita mediante lecciones breves, que reduzcan el tiempo dedicado a la carga expositiva en las sesiones de trabajo. De esta manera, podremos liberar más tiempo de clase para estimular y trabajar otras capacidades de nuestros estudiantes a partir de la implementación de metodologías activas. La clase invertida o Flipped Classroom plantea presentar la lección del profesor en formato de vídeo, con el fin de que el alumno pueda visionar en casa las veces que considere necesarias, preguntando en clase directamente las dudas que le hayan surgido sobre los contenidos.

Comprender

La realización de actividades por parte del alumnado permite que los discentes obtengan una comprensión real del contenido conceptual transmitido por la explicación del profesor. En este sentido, incluimos actividades iniciales, de desarrollo de los contenidos y de refuerzo.  En la materia de Ciencias Sociales podrían presentarse bajo la forma de cuestionarios de elección múltiple, verdadero o falso, emparejamiento de términos, definición de conceptos, realización de esquemas, mapas conceptuales, tablas, resúmenes, subrayado de textos, elaboración de mapas geográficos y ejes cronológicos. El enriquecimiento del vídeo de la explicación del profesor mediante cuestionarios interactivos, es otra de las posibilidades que la Flipped Classroom aporta para que los estudiantes consoliden la información recibida desde la lección magistral.

Aplicar

A partir de esta categoría de la taxonomía de Bloom, comienzan a desarrollar todo su potencial las metodologías activas de aprendizaje, como por ejemplo, el AbP. El punto de partida de todo proyecto eficaz es la contextualización del currículo educativo en una situación de interés personal o profesional del alumnado. A partir de la detección de este centro de interés, se plantea una pregunta inicial o reto motivador que invita a los estudiantes a protagonizar un proceso de aplicación de los contenidos en una labor de búsqueda de una posible respuesta al desafío planteado por el profesor. Las Ciencias Sociales encierran un potencial enorme para plantear ejercicios de aplicación a nuestros alumnos a partir de cuestiones que les inviten a analizar el mundo en el que viven, explorar el pasado a través de ejercicios de empatía, el contexto escolar o familiar, el estado de su localidad o región, el patrimonio histórico-artístico, el entorno natural que les rodea y su potencial económico, los procesos de toma de decisiones y prácticas como el aprendizaje cooperativo como parte esencial del trabajo de la competencia social y cívica.

Analizar

Todo proyecto de aprendizaje debe fundamentarse en la necesidad de responder a la pregunta inicial a partir de la praxis de una investigación sostenida por los alumnos. Los discentes deben interiorizar, a través de la práctica reiterada, el ciclo de investigación y sus fases principales desde el trabajo de los procedimientos propios de la materia. En las Ciencias Sociales, debemos tener presente en esta categoría el trabajo de destrezas tales como el análisis y comentario de textos, mapas, obras de arte y gráficos, tanto de naturaleza geográfica como histórica. Así como la realización de investigaciones concretas sobre determinados personajes históricos, acontecimientos y creaciones humanas. Facilita la asimilación de estos procedimientos en el alumnado trabajar a lo largo de la etapa con las mismas fichas o plantillas empleadas por todo el Departamento, que se irán enriqueciendo y completando según se avance en diferentes niveles.

Evaluar

La implicación activa del alumnado en el proceso de evaluación mediante la reflexión y revisión continua del trabajo realizado es una parte imprescindible del éxito de un proyecto de trabajo. Por ello, es necesario aportar a los estudiantes herramientas de aprendizaje y evaluación apropiadas y generar bolsas de tiempo en clase para que los alumnos practiquen autoevaluaciones y coevaluaciones además de la heteroevaluación con el profesorado.

Crear

La secuencia didáctica se completa con la elaboración y presentación por parte del alumnado de un producto final en cuyo proceso de elaboración se integran diferentes competencias y destrezas. El producto final será una creación tangible, física o también digital, en la que los estudiantes plasmarán todo lo que han aprendido a lo largo de la secuencia didáctica. La variedad de tareas y productos que los estudiantes pueden presentar al culminar un proyecto son casi ilimitadas y deberán elegirse en consonancia con los contenidos tratados a lo largo del proyecto y con las destrezas que queramos estimular en nuestros estudiantes.

Considerar la creación como el fin último del quehacer académico de los estudiantes eleva el propósito del trabajo diario del profesorado. Nadie es recordado por afirmar lo mismo que otros resolvieron o preguntaron antes que él, sino por crear nuevas respuestas a viejas preguntas o nuevas preguntas que cuestionen viejas respuestas. Ese debe ser el objetivo de la educación de nuestro tiempo.

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