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Estrategias de innovación educativa en la didáctica de las Ciencias Sociales

octubre 17, 2016

La innovación educativa podría definirse como un proceso de cambio llevado a cabo en el aula o en el centro, que independientemente de su carácter novedoso en el panorama educativo general, produce una mejora verificada en una o varias líneas de actuación fijadas por el o los docentes, con carácter previo a su ejecución. En la didáctica de las Ciencias Sociales, como en el resto de las áreas del currículo, los procesos de innovación educativa se articulan como mínimo, en tres fases diferenciadas: detección de áreas de mejora, proceso de intervención en el aula y evaluación de los resultados obtenidos. En este sentido, innovación educativa sería un sinónimo de cambio pero vinculado necesariamente a una mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje. El valor de una innovación basada exclusivamente en el cambio solo nos lo podrá ratificar la evolución futura del panorama educativo.

Bright idea. Imagen de David Reece en Flickr. Licencia CC BY SA NC.

Bright idea. Imagen de David Reece en Flickr. Licencia CC BY SA NC.

La detección de áreas de mejora debe partir de la evaluación inicial del alumnado, realizada con un carácter diagnóstico a comienzos de curso. Con frecuencia es posible encontrar en la práctica docente grupos de alumnos en los que existen estudiantes con una escasa motivación hacia el proceso de enseñanza-aprendizaje, problemas de comprensión lectora y expresión escrita, escaso desarrollo de destrezas instrumentales como búsqueda y obtención de información a partir de fuentes diversas y escaso empleo de técnicas de estudio eficaces que ayuden a comprender la información trabajada en la materia, lo que repercute sobre el conocimiento adquirido en cursos anteriores, falta de hábitos de estudio y de trabajo, además de la existencia de episodios de conflictividad que dificultan el clima de convivencia en el aula y un mayor aprovechamiento de las sesiones lectivas.

El proceso de intervención en el aula debe basarse en el diseño e implementación de estrategias didácticas encaminadas a conseguir logros o progresos en cada una de las áreas de mejora detectadas. El panorama educativo actual ofrece a los docentes un amplio repertorio de propuestas o líneas de trabajo publicadas no solo en monografías o revistas de investigación didáctica, sino también a través de la red en multitud de proyectos individuales o colectivos. Las secuencias didácticas a desarrollar deberían centrarse en la consecución de los siguientes indicadores:

  • Participación activa del alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Metodologías o enfoques didácticos como el Aprendizaje basado en Proyectos, la Flipped Classroom o la Gamificación, son un repertorio interesante de experiencias que facilitan la mejora del rendimiento académico de los alumnos reforzando su participación activa en el aula. Para garantizar la eficacia de estas prácticas, las secuencias didácticas deben incluir actividades o tareas que obliguen a los discentes a deasarrollar procesos de aplicación del conocimiento, análisis de la información, evaluación y revisión de su propio trabajo y creación de recursos.
  • Desarrollo de las competencias necesarias para el siglo XXI. Las tareas integradas permiten trabajar de una manera eficaz las competencias en el aula y adquirir habilidades que han sido calificadas como clave por organismos internacionales como la OCDE: el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la colaboración y la autogestión de sus aprendizajes.
  • Individualización del aprendizaje y atención a la diversidad. Uno de los grandes retos del docente de hoy es la atención de las necesidades individuales del alumnado a través de prácticas eficaces de atención a la diversidad, que sean capaces de satisfacer la pluralidad de intereses, motivaciones y capacidades de los estudiantes, al tiempo que desarrollan dinámicas de integración, cooperación y de mejora de la convivencia del clima escolar.
  • Elevar la competencia idiomática en lenguas extranjeras. Enseñar Ciencias Sociales en una lengua extranjera es una labor enormemente compleja que requiere de los docentes, además de una sólida formación lingüística, una praxis bien fundamentada en la metodología AICLE. Lejos de entender la enseñanza bilingüe como el trabajo aislado de una serie de fichas o listas de vocablos en lengua extranjera, el profesorado ha de ser capaz de crear contextos de comunicación formales y no formales en el aula en los que el alumnado vaya asimilando los contenidos de la materia al tiempo que mejora su competencia comunicativa.
  • Adquisición de habilidades que mejoren la competencia digital. El nivel de integración de las TIC en el aula es un terreno abonado a la generación de experiencias de innovación educativa. Pero no basta con cualquier estrategia de implementación. De acuerdo con los niveles SAMR de integración de las TIC en el aula, la innovación educativa podría situarse en la creación de nuevos entornos de aprendizaje que no sería posible abordar sin el uso de la tecnología, propiciando por tanto, una redefinición del proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Mejorar la calidad de los aprendizajes. Para que un proceso de innovación sea pleno, los alumnos deben lograr un aprendizaje significativo, vivencial, insustituible, que les haya permitido adquirir conceptos, habilidades y valores derivados de los estándares de aprendizaje del currículo.
  • Mejorar los resultados académicos del alumnado. En definitiva, la aplicación de una secuencia didáctica innovadora debe propiciar una verificación de la mejora del rendimiento académico del alumnado con respecto a la situación original de partida.

La evaluación de los resultados obtenidos proporciona una retroalimentación necesaria para considerar si una estrategia ha sido, a corto plazo, innovadora o no. Para que las conclusiones sobre esta fase sean signitificativas, es necesario disponer de una serie de indicadores verificables redactados de manera acorde con los objetivos iniciales de la secuencia didáctica. A partir del cumplimiento o no de dichas evidencias, se podrá plantear una propuesta de mejora de cara a una próxima intervención. Mejorar la calidad de la enseñanza en nuestro país pasa por elevar la cultura evaluadora existente en los centros educativos. La evaluación no tiene por qué corresponderse necesariamente con el incremento de las tareas burocráticas del profesorado, sino que puede abordarse mediante una elección inteligente de indicadores, un proceso de recogida de datos selectivo y un chequeo eficiente de los logros alcanzados.

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