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La mejora de la competencia social y ciudadana del alumnado a través de la evaluación

noviembre 23, 2016

Extracto del artículo “La mejora de la competencia social social y ciudadana del alumnado a través de la evaluación”, en Íber: didáctica de las ciencias sociales, geografía e historia, 82, 2016, pp. 27-33.

Las rúbricas de evaluación se han consolidado en los últimos años como uno de los instrumentos más interesantes para valorar las producciones de los estudiantes en el Aprendizaje basado en Proyectos. Tienen, además, un gran potencial en el estímulo de la competencia social y ciudadana de los alumnos debido a que incentivan la responsabilidad de los discentes, su participación en el proceso educativo y sus demandas de transparencia.

Aprendizaje basado en proyectos y herramientas de evaluación.

Uno de los aspectos más apasionantes del Aprendizaje basado en Proyectos (AbP) es el papel activo que otorga al alumnado a la hora de dirigir, desarrollar y evaluar su propio progreso en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El incremento en la madurez del alumnado que puede conllevar su implantación en el aula adquiere una especial utilidad ante los retos que el siglo XXI nos plantea, sobre todo en lo referente a la necesidad de desarrollar destrezas en nuestros estudiantes tales como el análisis crítico de la información ante la actualización constante –vertiginosa- del conocimiento, la extensión del aprendizaje colaborativo en red y el obligado estímulo de las inteligencias múltiples de los discentes.

El trabajo por proyectos debe hacer replantear al profesorado la viabilidad del modelo de evaluación dominante hasta el momento, tanto en sus planteamientos como en sus herramientas. Un modelo vigente en el que la evaluación ha sido desarrollada prácticamente en exclusiva por el profesor, basándose en los criterios y estándares de evaluación curriculares, recurriendo mayoritariamente a la realización de pruebas objetivas o exámenes y que empleaba la información proporcionada por el acto evaluador, esencialmente para calificar a los alumnos. Este enfoque de la evaluación tiene una serie de consecuencias relevantes en la gestión del aula, con cierta repercusión cívica en el contexto de las sociedades democráticas avanzadas: el estudiante se convierte en un sujeto pasivo que no participa en las decisiones que afectan a su propia evaluación; no encuentra referencias claras que le sirvan para mejorar –más allá de estudiar y trabajar más-, pues frecuentemente no entiende el lenguaje de la normativa curricular de referencia en la evaluación; por lo que las conclusiones de la calificación no siempre conducen a una mejora de los aprendizajes de los alumnos.

Así, la evaluación en el AbP debe recurrir a instrumentos que garanticen un análisis variado y equilibrado de las diferentes capacidades que intervienen en las tareas integradas, y que por otra parte, generalicen hábitos que incrementen la participación y la comprensión del alumnado en el proceso de toma de decisiones que afecta a su evaluación. Hecho especialmente relevante en la materia de Ciencias Sociales, que contribuye directamente a la adquisición de la competencia social y ciudadana durante la enseñanza obligatoria.

En los últimos años se ha abierto paso el uso en el aula de herramientas de evaluación como portafolios, listas de control o diarios de aprendizaje que han mostrado su eficacia y utilidad para evaluar tareas integradas y proyectos de trabajo.

Las rúbricas: definición, estructura y recursos.

Las rúbricas son matrices de valoración en las que se incluyen una serie de indicadores de evaluación desarrollados en niveles de logro a alcanzar por el alumnado en la realización de una tarea. Las rúbricas tienen una apariencia de tabla en la que la primera columna incluye un listado con los descriptores o estándares de evaluación que se van a ponderar en la tarea o el proyecto. El resto de columnas incluye una descripción pormenorizada, en cada una de las celdas, del grado de consecución que los alumnos deben alcanzar en su aprendizaje secuenciado en niveles de complejidad: inadecuado, suficiente, alto o sobresaliente. Cada uno de estos niveles de logro se equipara a una calificación numérica ordenada en progresión aritmética. El resultado que nos proporciona la rúbrica es una matriz en la que cada estándar de evaluación está secuenciado en niveles de logro progresivos y asociados a una calificación. La puntuación total del alumno se obtendrá sumando el valor de cada fila, teniendo como referencia el máximo posible a alcanzar en la matriz y el valor que otorga el aprobado en la tarea.

Cualquier profesor interesado  en implementar en su aula la evaluación mediante rúbricas, dispone de repertorios de recursos en la web de fácil acceso y que permiten una adaptación de manera rápida y sencilla, a las características del grupo de alumnos con el que trabaja.

En primer lugar, destacaría la colección de rúbricas que el Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas No Propietarios (CeDeC) está publicando en su perfil de usuario de la plataforma Slideshare (http://es.slideshare.net/cedecite/documents). Esta colección de rúbricas que ya supera las 75 y que sigue creciendo día a día, ha sido confeccionada a partir del Proyecto EDIA (http://cedec.ite.educacion.es/es/descargade-contenidos), un proyecto colaborativo mediante el que el CeDeC está publicando Recursos Educativos Abiertos (REA) que desarrollan el currículo de diversas materias –entre ellas las Ciencias Sociales- a través del enfoque metodológico del AbP. Estas rúbricas dan respuesta a la evaluación de múltiples tareas integradas que pueden ser aplicadas en la docencia de las Ciencias Sociales en función de la naturaleza del producto final que deben crear los estudiantes: informes escritos, líneas del tiempo, mapas, mapas conceptuales, juegos de mesa, carteles, vídeos, documentales, maquetas, exposiciones orales, presentaciones de diapositivas, dramatizaciones, etc.

En segundo lugar, también conviene mencionar la web Rubistar for teachers (http://rubistar.4teachers.org/index.php), dedicada monográficamente a la creación de rúbricas de evaluación. Esta plataforma online también posibilita de una manera fácil, la creación de rúbricas a partir de modelos previos generados por plantillas y que pueden ser por una parte, publicados en la web para que sean compartidos por el resto de la comunidad docente y por otra parte, exportados en formato papel para su uso directo en el aula.

PBL Rubric. Imagen de Kathy Cassidy en Flickr. Licencia CC BY-NC-SA.

PBL Rubric. Imagen de Kathy Cassidy en Flickr. Licencia CC BY-NC-SA.

Las rúbricas y la mejora de la competencia social y ciudadana.

Además de permitir una evaluación ponderada y completa de los saberes y capacidades que intervienen en la realización de una tarea, las rúbricas son un instrumento de evaluación de cierta eficacia para procurar el logro de la competencia social y ciudadana de los estudiantes. Particularmente, el uso de rúbricas puede contribuir al incremento de la responsabilidad cívica si se tienen en cuenta los siguientes aspectos:

  • Las rúbricas deben ser proporcionadas a los alumnos al comienzo de la tarea, con el fin de que sirvan desde el principio del proyecto para clarificar los objetivos que los alumnos han de alcanzar. En un aula en la que se desea que el alumnado progrese en su madurez democrática, el contenido de la rúbrica puede equipararse a la normativa que garantizará el éxito del estudiante en la tarea a realizar, tanto individual como grupalmente.
  • Las rúbricas deben redactarse en un estilo que sea completamente comprensible por el alumnado. Ello permitirá que los estudiantes entiendan a la perfección la letra del marco que regulará sus aprendizajes, dejando así apartada la opacidad que el lenguaje de los currículos educativos tiene para su nivel de comprensión lectora. Por ello, las rúbricas encierran el potencial suficiente para hacer comprensibles al alumnado los estándares de su propia evaluación. De este modo, también se descarta cualquier atisbo de subjetividad a lo largo de todo el proceso de evaluación, pues las normas que lo regulan son completamente transparentes.
  • En los descriptores que contiene una rúbrica se deben introducir de manera ponderada y equilibrada, no solo indicadores que evalúen el saber de un alumno, sino también el saber hacer. Las rúbricas deben servir para seguir profundizando en una educación competencial en el que diferentes talentos, capacidades e inteligencias sean debidamente cultivadas. Dicho en otras palabras, la variedad de estándares contemplados en una rúbrica ayuda a que todos los integrantes de un grupo de trabajo sientan que pueden aportar algo en la resolución del problema, contribuyendo a crear un ambiente de trabajo en el que la diversidad del alumnado es aceptada como una condición no solo existente en el conjunto de la sociedad, sino necesaria en el contexto de un mundo globalizado.
  • Mejorar el conocimiento que el alumno tiene de sí mismo y estimular su confianza personal son otros de los objetivos que persigue el uso de rúbricas en el aula. Al contener desglosados cada uno de los estándares de evaluación y secuenciados en niveles de logro progresivos y detallados, las rúbricas se convierten en una guía de progreso hacia el éxito en la realización del proyecto. Es necesario que el profesor invite a sus alumnos a perseguir el máximo nivel de logro especificado en la rúbrica, guiándolo para ello peldaño a peldaño, clarificándole cómo superar las dificultades que le impiden llegar al siguiente nivel. En este caso la retroalimentación proporcionada por el profesor, a partir del contenido de la rúbrica, se convierte en una estrategia capital dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, las rúbricas son un itinerario detallado, pueblo a pueblo, del viaje que debe seguir el alumno desde la frustración hacia la plenitud que otorga la satisfacción del trabajo bien hecho.
  • El uso de las rúbricas a lo largo del proyecto inculca en el alumnado la necesidad de revisar periódicamente el trabajo que realiza, no solo de manera individual mediante la autoevaluación, sino colectivamente cuando se trata de tareas en grupo o de analizar el trabajo de otros compañeros, recurriendo en ambos casos a la coevaluación. Bajo este punto de vista el fallo o el error no se consideran como hechos sancionadores sino como actos necesarios o inevitables que, una vez acontecidos y superados, nos conducirán a un progreso en el acabado del producto final.
  • El objetivo fundamental de trabajar con rúbricas no debe ser que el profesor las emplee para obtener una calificación. Es cierto que en algunos casos, el criterio formado y experimentado del profesor a la hora de calificar puede conducir a una calificación idéntica o muy similar de una tarea sin emplear una rúbrica. Las rúbricas sirven sobre todo para regular el aprendizaje de los alumnos a lo largo de la tarea. En este sentido, es necesario inculcar una visión de la evaluación en el alumnado en la que tan importante sea la calificación alcanzada al final del proceso como el aprendizaje logrado durante la realización de la tarea. Las rúbricas son efectivas, sobre todo, para que el alumno entienda que aprender es algo que va mucho más allá de la obtención de una calificación: es saber asumir responsabilidades cada vez mayores.

La participación del alumno en clase a través de diversas metodologías activas queda incompleta si no se extiende también al ámbito de la evaluación. Se trata de un ejercicio que desarrolla la responsabilidad del alumnado y su capacidad de razonamiento. Pero por encima de todo, conduce al alumno al empoderamiento del proyecto, a apropiarse de lo hecho y a identificarse por completo con el proceso de aprendizaje. Así, mediante esta participación activa realizada a través de un ejercicio crítico, el profesor puede invitar al estudiante al escenario de la heteroevaluación: el debate, la revisión, la discrepancia o el consenso a la hora de calificar, como consecuencia del diálogo entre profesor-alumno. La calificación se convierte así en una responsabilidad compartida entre el alumno, que enjuicia de modo crítico su trabajo, y del profesor, que evalúa a partir de sus conocimientos y experiencia. Dos agentes que interpretan de manera argumentada el contenido objetivo de la rúbrica de evaluación.

Las rúbricas, por tanto, fomentan el pensamiento crítico del alumnado y despiertan en él una necesaria sed de transparencia, que democratiza por completo el proceso de enseñanza-aprendizaje hasta el estadio final de la calificación. Actitudes que se consolidan como necesarias en el contexto de las sociedades democráticas avanzadas de principios del siglo XXI.

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